La morosidad de los hogares alcanzó el 12,8% y casi seis millones de personas registran créditos impagos o atrasos graves. Las centrales sindicales y organizaciones sociales movilizarán este jueves 20 de agosto al Ministerio de Economía para exigir un programa de desendeudamiento. ATE advierte que más de 20 millones de argentinos tienen algún tipo de deuda.
La crisis de endeudamiento de las familias argentinas llegará este jueves 20 de agosto a las puertas del Ministerio de Economía. La CGT, las dos CTA, ATE, la UTEP, movimientos sociales y organizaciones de personas endeudadas protagonizarán una movilización para reclamar una intervención del Estado frente al crecimiento de las deudas, la morosidad y los elevados intereses cobrados por bancos, financieras y billeteras virtuales.
La convocatoria comenzará a las 13.30 hs en Paseo Colón e Independencia, desde donde las columnas marcharán hacia el Palacio de Hacienda, ubicado en Hipólito Yrigoyen 250. La protesta pondrá en primer plano un fenómeno que atraviesa a millones de hogares: 5,8 millones de personas registran créditos impagos o atrasos graves, de acuerdo con los datos del Banco Central citados por los convocantes.
Pero esa cifra muestra solamente una parte del problema.

Casi seis millones de argentinos ya tienen graves problemas para pagar sus deudas
Los 5,8 millones corresponden principalmente a personas endeudadas dentro de los circuitos formales: tarjetas de crédito, préstamos personales, entidades financieras y billeteras virtuales.
El universo real podría ser considerablemente mayor porque quedan fuera de esos registros quienes recurren a familiares, vecinos, prestamistas informales y otros mecanismos de financiamiento por fuera del sistema financiero.
Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo bonaerense citado por las organizaciones convocantes indicó que el 56,6% de los hogares tomó algún crédito durante el último año y que, dentro de ese universo, el 73,5% todavía mantiene deudas activas.
El dato central detrás de la protesta es que el crédito dejó de utilizarse solamente para financiar bienes durables o consumos extraordinarios.
Cada vez más familias se endeudan para comprar alimentos, pagar medicamentos, alquileres, servicios y otros gastos básicos.
“Las familias argentinas se endeudan para poder vivir, para pagar el alquiler, comprar comida, afrontar la luz, el gas o sostener los gastos básicos del hogar”, señaló la CGT en la convocatoria.
ATE advierte que más de 20 millones de personas están endeudadas
ATE Nacional también participará de la movilización y planteó una dimensión todavía mayor del problema.
Su secretario general, Rodolfo Aguiar, aseguró que más de 20 millones de personas, casi la mitad del país, están endeudadas y reclamó la implementación urgente de un programa estatal de desendeudamiento.
Para el dirigente, la magnitud del fenómeno demuestra que dejó de tratarse de decisiones financieras individuales para convertirse en un problema social que requiere una respuesta pública.
ATE cuestionó además las condiciones bajo las cuales fueron tomados muchos créditos y responsabilizó a la desregulación financiera por facilitar costos que considera abusivos.
Aguiar sostuvo que algunas entidades no bancarias aplican intereses que parten del 700% y pueden superar el 1.300%, y reclamó que el Banco Central establezca límites sobre tasas, punitorios y costos financieros, además de mayores exigencias de transparencia para los proveedores no financieros de crédito.

El 87% de los estatales encuestados por ATE tiene deudas
La situación adquiere otra dimensión en una encuesta realizada por ATE entre empleados públicos de todo el país.
Según el relevamiento, el 87% tiene deudas vigentes y, entre quienes están endeudados, el 73% mantiene obligaciones simultáneas con varias entidades.
¿Para qué utilizan ese dinero?
El 40% lo destina a urgencias médicas, educación, alquiler o expensas, mientras que otro 37% utiliza el crédito para pagar deudas anteriores o comprar comida y ropa.
Los datos muestran así un círculo cada vez más difícil de romper: parte de los hogares toma nuevas deudas para afrontar gastos básicos o cancelar compromisos financieros anteriores.
La morosidad llegó al nivel más alto desde 2001
Uno de los indicadores más preocupantes aparece en las estadísticas citadas del Banco Central.
La morosidad de los créditos de las familias alcanzó el 12,8% en mayo de 2026, casi tres veces el nivel registrado un año antes y, según los textos aportados, representa el valor más alto desde 2001.
El deterioro está impulsado especialmente por los préstamos personales y las tarjetas de crédito.
La situación resulta todavía más crítica entre las billeteras virtuales y entidades no bancarias, donde la mora alcanza aproximadamente el 32% de la cartera de préstamos, con los jóvenes de entre 18 y 35 años entre los más afectados.
Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores y diputado nacional, también destacó que la morosidad de las familias pasó del 4,5% en mayo de 2025 al 12,8% en mayo de 2026.
Una de cada cuatro horas de trabajo se destina a pagar deudas
Otro indicador permite dimensionar cuánto pesa el endeudamiento sobre los ingresos.
Según los datos citados por Yasky, el servicio de la deuda de los hogares absorbe el 24,1% de la masa salarial del país.
En términos gráficos, prácticamente una de cada cuatro horas trabajadas termina destinada al pago de las obligaciones financieras de los hogares.
El dirigente de la CTA sostiene que este drenaje de recursos también tiene consecuencias sobre la actividad económica porque el dinero utilizado para cancelar capital, intereses y punitorios deja de circular por comercios, supermercados y otras actividades vinculadas al consumo.
Yasky contrapuso además la evolución de distintos sectores: durante el primer trimestre de 2026, afirmó, la intermediación financiera creció 7,5% interanual, mientras la industria cayó 1,7% y el comercio retrocedió 0,3%.
Milei y Caputo consideran que las deudas son un problema entre privados
La discusión también enfrenta dos interpretaciones políticas sobre las causas y las posibles soluciones.
De acuerdo con los textos aportados, el presidente Javier Milei considera las deudas como “un problema entre privados”, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó parte del sobreendeudamiento a personas que habrían tomado créditos a tasas elevadas esperando que la inflación terminara licuando sus obligaciones.
Las organizaciones convocantes rechazan esa interpretación.
Para los sindicatos y movimientos sociales, la extensión del fenómeno demuestra que no puede explicarse solamente a partir de decisiones individuales. Vinculan el crecimiento del endeudamiento con la pérdida del poder adquisitivo y con la necesidad de recurrir al crédito para cubrir gastos esenciales.
CGT, CTA, ATE y UTEP reclaman la intervención del Estado
La movilización del jueves tendrá como objetivo exigir una respuesta pública.
Entre los reclamos aparecen la necesidad de implementar programas de desendeudamiento, establecer condiciones reales de pago, regular las tasas y punitorios y avanzar con iniciativas legislativas destinadas a aliviar la situación de los hogares.
La UTEP puso particularmente el foco en los barrios populares, donde las dificultades para acceder al crédito bancario pueden empujar a las familias hacia prestamistas informales para resolver necesidades inmediatas.
Yasky, por su parte, reclamó que el Congreso avance con proyectos destinados al salvataje de las familias y planteó que cualquier solución de fondo debe incluir una recuperación de salarios y jubilaciones que permita reducir la dependencia cotidiana del crédito.
La CGT debate profundizar el plan de lucha
La marcha contra el endeudamiento forma parte de una sucesión de protestas impulsadas por centrales sindicales y movimientos sociales.
El plan de lucha incluyó el acompañamiento a las movilizaciones de jubilados, la protesta frente al Congreso del 6 de agosto y la marcha por Pan, Tierra y Trabajo realizada por organizaciones sociales en el marco de San Cayetano.
Dentro de sectores de la CGT ya se plantea que esta secuencia debería desembocar en un nuevo paro general, aunque todavía no existe una posición unificada dentro de la conducción de la central obrera.
Las PyMEs también marcharán contra la política económica
El jueves tendrá además otro frente de protesta.
Desde las 9 de la mañana, sectores de pequeñas y medianas empresas se concentrarán frente a la Casa Rosada para reclamar medidas de emergencia destinadas a la producción.
La Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales, una de las organizaciones impulsoras, sostiene que durante la gestión de Milei cerraron 26.000 PyMEs y reclama que el Congreso sancione una Ley de Emergencia para el sector.
De esta manera, trabajadores, movimientos sociales, familias endeudadas y empresarios PyME protagonizarán distintas expresiones de protesta durante una misma jornada.
El endeudamiento familiar se convierte en otro frente de conflicto
La movilización del 20 de agosto coloca en el centro del debate económico una cuestión que hasta ahora permanecía en buena medida dentro de cada hogar: cómo se financia la vida cotidiana cuando los ingresos no alcanzan.
El crecimiento de la morosidad, los casi seis millones de personas con atrasos graves, el avance del crédito destinado a comida, alquileres y servicios y el peso creciente de los intereses muestran la profundidad del problema denunciado por las organizaciones.
Para el Gobierno, la deuda pertenece fundamentalmente al terreno de las relaciones entre privados. Para las centrales sindicales y los movimientos sociales, en cambio, la escala alcanzada demuestra que se transformó en una crisis económica y social que requiere intervención estatal.
Ese será el eje de la marcha que este jueves llegará al Ministerio de Economía: convertir el endeudamiento de millones de hogares en un reclamo político y exigir una salida para familias que recurren cada vez más al crédito para sostener sus necesidades básicas.

